Monday, February 21, 2011

Resguardo personal

La obra <<Resguardo personal>> se trata de Marta y Gonzalo, una pareja casada recién separada, quienes pelean por custodia de la perrita, Nunca. Gonzalo viene al piso de Marta para acusarla de que se robo a Nunca y exigirle que se lo regrese, pero ella se niega de haberse llevado a la perra. Luego ella le hace la pregunta extraña de que si una persona anestesiada superficialmente puede oír, y él le contesta perplejamente que sí.  Dentro de poco, ellos empiezan a pelear y se revela la razón por la cual se separaron: Gonzalo, un doctor, trabajaba demasiado, lo cual hizo que se sintiera abandonada Marta y por consiguiente, que fuera infiel. Aunque Gonzalo la ha perdonado, ella no quiere nada que ver con él y trata de salir de casa, lo cual él no permite hasta que ella le cuente donde está Nunca. Se da por vencida y le deja saber que la ha metido a la Perrera Municipal y que si no la recoge para las ocho, la sacrificarán. Para demostrarle que tiene la razón de que es su culpa que la matarán, Gonzalo no la deja salir, y Marta se desmaya cuando se pasa la hora para salvar a la perra. Satisfecho, Gonzalo la deja; luego se despierta carcajeando Marta, se para y saca a Nunca de una caja de embalaje donde la había metido anestesiada durante su engaño de Gonzalo.

La lucha entre Marta y Gonzalo es causado por una falta que se encuentra comúnmente entre parejas: la falta de comunicación significativa. Cualquier relación se fundamenta en la habilidad de los relacionados en comunicarse de alguna manera—sin comunicación, no hay entendimiento y por consiguiente, no hay relación. Cuando una parte oculta sus sentimientos acerca de la relación, de pronto ésta sufre un desbalance que no reconoce el otro miembro de ella. Mientras el otro no se percate de que hay problema, los sentimientos de la persona se enconan hasta que finalmente se develan de manera enfadada y se incita un conflicto que no se puede superar, así como le pasa a Marta y Gonzalo. Marta siente que Gonzalo la ha abandonado por el trabajo mucho más antes de que ella lo deje; la decisión que toma de ser infiel es la culminación de sus sentimientos de abandonamiento, y ya para entonces, es tarde para arreglar la relación. Marta no le confía a Gonzalo sus sentimientos antes de que alcance ese punto porque sabe que aunque platiquen, les hace falta un entendimiento mutual. Le dice <<No nos entendemos. La gente no se puede comunicar con todo el mundo, es normal. >> La falta de entendimiento ocurre porque hace falta empatía en relaciones. Uno no puede mirar las cosas de ninguna manera aparte de la suya y por lo tanto rehúsa aceptar que la otra persona tenga razón. Lo que dice Marta acerca de su relación con Gonzalo es cierto, y como no pueden comunicar sus sentimientos de manera en que se puedan entender, ésta se desmorona.

El amo de casa por Michelle Gomez, Tere Torres y Marina Arguelles

Personajes: SEBASTIAN, el marido, VICTORIA, la mujer, ISABELA, la hija

Sala de estar y comedor de casa con muebles contemporáneos; la casa está decorada con colores rojo, negro y blanco. Todo está limpio y en su lugar, no parece que viviera ahí ISABELLA, una niña de seis años, si no fuera por las fotografías de familia colocadas en diferentes áreas del hogar. VICTORIA e ISABELLA están esperando en la sala que llegue SEBASTIAN para empezar la cena. Mientras esperan, VICTORIA le ensena buenos modales a su hija. SEBASTIAN llega exhausto y frustrado de buscar trabajo.

VICTORIA: Hola corazón ¿cómo te fue?

SEBASTIAN: Otro día y nada de nada. (Se sienta.) Ya no puedo más. (Con coraje y alta voz.) 10 años en esa empresa no me sirvió para nada. No encuentro trabajo. ¿Que no les importa mis diez años de experiencia? todos los empleos requieren ¡licenciatura, licenciatura, y yo que no tengo licenciatura!

VICTORIA: Amor, cálmate por favor. Vamos a platicar y encontrar una solución. Isa, retírate a tu recamara mientras yo platico con tu papi, por favor. (ISABELA se retira muy obedientemente.)

SEBASTIAN: Otra vez a platicar. Ya llevo dos meses buscando trabajo. ¿Ahora de que quieres platicar, mujer?

VICTORIA: Sebastián, (pausa) tú sabes que yo te apoyo en todo y respeto tus decisiones. Pero, creo que ya es tiempo de mencionarte que le he pedido ayuda a mi padre. (SEBASTIAN tiene expresión de indignación.) No te molestes, Sebastián. Con mi licenciatura, se le hizo fácil a mi padre ofrecerme un buen puesto en su empresa.

SEBASTIAN: Pero ¿cómo se te ocurre, Victoria? ¿Qué pensará tu padre de mí? ¿Que no soy lo suficientemente capacitado para sostener a mi familia? ¡No, no trabajarás! Me opongo rotundamente. Tu lugar está aquí con la niña.

VICTORIA: ¿La niña? ¿La niña? Esa (enfatizando) niña también es tu hija. Hija que ni siquiera conoces por no dedicarle tiempo. No seas egoísta Sebastián. Ya llevas dos meses sin encontrar empleo; las facturas se siguen acumulando y los ahorros se están agotando. Deja el orgullo a un lado y reconoce que necesitamos ayuda.

SEBASTIAN: Pero si tú empiezas a trabajar, ¿cómo le vamos a hacer con la niña? ¿Y la casa?

VICTORIA: Se llama Isabela, Sebastián, y lo que va a pasar es que tú te encargarás de ella y la casa. No creo que se te haga tan difícil convivir con tu hija y medio recoger la casa. Solo será temporalmente. Ya cuando encuentres trabajo, volveremos a <<>> Ya no te estoy preguntado, Sebastián, te lo estoy exigiendo. (SEBASTIAN, sorprendido por la actitud de su mujer, queda sin palabras. VICTORIA sigue hablando, con autoridad.) Mañana empiezo; mi horario será de 9 a 6. Cuidarás a Isabela durante las vacaciones primaverales. Te hice un itinerario para que no batalles. (Tiernamente.) Que bonita oportunidad que vas a tener toda una semana para acercarte a tu hija.

(Atenuar las luces. Ya ha pasado una semana entera desde que VICTORIA empezó a trabajar. Se encienden las luces. SEBASTIÁN e ISABELA en casa esperando que llegue VICTORIA. La casa está hecha un desastre; SEBASTIAN intenta limpiar el desorden mientras ISABELA sigue desordenando. VICTORIA llega alegre con comida Italiana. Cuando ve la revolución que está sucediendo en su casa, se asombra.)

VICTORIA: Hola amor, ya llegue. Pero por Dios, ¿qué tornado pasó por aquí?

SEBASTIAN: Isabela pasó por aquí. Aun no entiendo cómo lo haces tú.

VICTORIA: Pero Sebastián, ¡pensé que tenías todo bajo control! ¿Qué pasó? ¡Al principio de la semana todo parecía estar bien!

SEBASTIAN: No quería que te dieras cuenta lo difícil que se me ha hecho mantener la casa y lidiar con Isabela. Es casi imposible. No sé cuánto tiempo más pueda soportar esta situación; ¡ni te imaginas por todo lo que he pasado!

VICTORIA: Por favor, cuéntame, ¿qué te ha pasado?

SEBASTIAN: Todo empezó el lunes, cuando desperté a Isa, de acuerdo con tu itinerario.

(Atenuar las luces. Regresamos a lunes para recordar lo que sucedió. Encender las luces. SEBASTIAN despierta a ISABELA, y se dirigen al comedor. ISABELA y SEBASTIAN no tienen una relación sustancial y se tratan como desconocidos.)

ISABELA: Tengo hambre.

SEBASTIAN: ¿Hambre?

ISABELA: Mi mami siempre me da de comer en la mañana.

SEBASTIAN: Uh…bueno. Deja te busco algo. (Sale a buscarle de comer. Regresa con una bolsa de papas fritas.) Ten. A ti te gusta de esto ¿verdad?

ISABELA: (Con una sonrisa traviesa.) Si papi me gusta mucho. Pero y ¿de tomar? Tengo mucha sed. Necesito una coca.

SEBASTIAN: ¿Una coca? Bien. (Empieza por salir, luego pausa. Se queda pensativo.) ¿Tu mamá te deja tomar coca por la mañana?

ISABELA: (Con pucheros en la cara.)Sabía que tú eras malo. Mi mamá nunca me hace esperar. Ella siempre me da algo de comer y tomar en las mañanas.

SEBASTIAN: (Para que no llore ISABELA.) Está bien Isabela, ten. (Sale por lo coca y regresa.) Aquí está tu coca.

ISABELA: (Tomando la bebida en mano.) Me llamo Isa.

(ISABELA alegremente devora la comida chatarra. Atenuar las luces. Volvemos al presente a la conversación de SEBASTIAN Y VICTORIA. Encender las luces.

SEBASTIAN: No sabes lo difícil que es controlar a tu hija. No paraba de brincar de un mueble a otro o de tirar las almohadas al piso. Pensé que se iba a fracturar un hueso de tanto escándalo. Hasta la apodé <>.

VICTORIA: ¡Guau! Sebastián estoy impresionada de la forma en que nuestra hija te tomó el pelo. Eso sí que lo aprendió de su mamá. ¿Cómo se te ocurre darle comida chatarra y una bebida con tanta azúcar a una niña al amanecer? ¿Qué pensabas que iba a pasar?

SEBASTIAN: No sé Victoria. Estaba por empezar a chillar si no le daba lo que quería. ¿Qué más podía hacer? Ese día, no pude descansar hasta que se tomó una siesta un poco antes de que llegaras. Créeme que no cometí el mismo error el día siguiente. Tuve todo bajo control hasta el miércoles. Ese fue el día que me di cuenta que ya no tenía calzoncillos limpios y que iba a tener que lavar la ropa. Ya que iba a hacer eso pensé, ¿por qué no preparar la cena también para impresionarte?

(Atenuar las luces. Regresamos a miércoles. Encender las luces. SEBASTIAN, en la cocina, tiene puesto un delantal y está cortando unas papas mientras se cocina algo en la estufa y en el horno. Mientras tanto, ISABEL entra y sale de la sala, cada vez trayendo juguetes y haciendo un revoltijo. SEBASTIAN parece contento y está chiflando y canturreando por la cocina mientras trabaja.)

SEBASTIAN: (Soliloquio.) Esto no es tan difícil. No sé porque se queja tanto Victoria. Claro que <> es una fuerza a tener en cuenta, pero así como con cualquier desastre natural, sólo hay que dejar que siga su curso natural y luego recuperar. (Mirando hacia ISABELA.) Le doy una media hora más hasta que se le acabe la pila. (Sonriendo.) Si no fuera tan aburrido, creo que me podría acostumbrar a esta vida de ocio. (SEBASTIAN olfatea y se da cuenta que se está desbordando el agua de la vasija en la estufa. Apaga la estufa y apenas va a limpiar cuando del horno empieza a salir nubes de humo. Abre la puerta del horno a un pequeño fuego y en un pánico agarra un bote de agua que tiene disponible y lo apaga. Entra ISABELA.)

ISABELA: ¡Papi, papi! ¡Tengo un lago en mi cuarto! ¡Y hay cocodrilos y un monstro! ¿Quieres ver? (SEBASTAIAN solamente la mira con una mirada espantada.) Papi, ¿por qué hay humo? Papi, ¿se está quemando la casa? No te preocupas papi. Yo tengo mucha agua en mi lago. (Sale ISABELA. SEBASTIAN tira a la basura los restos de su cena desgraciada y limpia la cocina. ISABELA regresa mojada y con una cubeta de agua jabonosa, la cual hecha hacia el horno.)

SEBASTIAN: (Más sorprendido que enojado.) ¡Hija! ¿Pero de dónde sacaste toda esa agua?

ISABELA: Te dije, papi, hay un lago en mi cuarto. Y también en la sala. No había un lago en la sala, sólo en mi cuarto, pero ahora sí hay uno en la sala.

SEBASTIAN: (Corre hacia la sala y la encuentra inundada con agua espumosa.) ¡Carrajo! ¡La lavadora! ¡Se desbordó! ¡Se desbordó la lavadora! (Lo sigue repitiendo mientras sale. Atenuar las luces. Volvemos al presente a la conversación de SEBASTIAN Y VICTORIA. Encender las luces.)

VICTORIA: ¿Cómo lograste limpiar todo sin que diera cuenta?

SEBASTIAN: No te quise preocupar para que no supieras que gaste, pero le tuve que hablar al Dalworth Cleaning…tú sabes…esos que limpian las carpetas…(A VICTORIA le hace gracia). Pero eso no es todo Victoria. Deja te cuento lo que pasó hoy cuando me hablaron para una entrevista.

VICTORIA: ¿Tuviste entrevista?

SEBASTIAN: Si le puedes llamar una entrevista…

(Atenuar las luces. Regresamos a este viernes por la mañana. Encender las luces. SEBASTIAN está solo en la sala leyendo el periódico, buscando la página de empleos. El teléfono suena.)

SEBASTIAN: (Recogiéndolo) ¡Bueno!...Sí señor González, él habla…Oh, ¿alguien canceló la cita hoy y tiene un espacio disponible para mí?...Claro que sí, ¿a qué hora me puede ver?... (Sorprendido) ¿Una hora? (Vacilantemente) Muy bien, me parece perfecto. Ahí estaré sin falta. (Con cara de preocupación. Aparte) ¿Y ahora qué voy a hacer con esta niña? (Se para y camina de un lado del cuarto a otro con mirada pensativa y hablando entre sí.) Me la voy a tener que llevar. (Llamándole) ¡Isa! ¡Hija ven acá!

ISABELA: (ISABELA entra) Sí papi.

SEBASTIAN: Vamos a hacer un mandado.

ISABELA: ¿Adónde vamos?

SEBASTIAN: Voy a hablar con un señor que posiblemente me ofrezca trabajo. Cuando lleguemos, necesito que te portes MUY bien y que te quedes quieta mientras yo platico con el señor González.

ISABELA: ¿Quién es el señor González?

SEBASTIAN: Bueno eso no importa. Sólo quiero que hagas todo lo que yo te diga.

ISABLEA: ¿Y me vas a dar un premio?

SEBASTIAN: (Con cara de frustración) Sí hija, te voy a dar un premio.

ISABELA: ¿Y qué me vas a dar?

SEBASTIAN: ¡Por Dios Isabela! ¿Puedes dejar de hacer preguntas?

ISABELA: (Solloza) ¿Estás enojado conmigo?

SEBASTIAN: No, no. No estoy enojada contigo. Sólo que tengo muy poco tiempo para alistarme y no puedo contestar a todas tus preguntas.

ISABELA: ¿Me vas a peinar para verme bonita?

SEBASTIAN: Pero así te vez bonita.

ISABELA: Pero mi mami siempre me baña y me peina y tú no lo haces.

SEBASTIAN: Mira, cuando termine con este mandado, puedo hacer todo lo que tú quieras, pero ahora tenemos que apurarnos.

(Atenuar las luces. Volvemos al presente. Encender las luces.)

VICTORIA: Con razón está tan arreglada Isa. La tuviste que sobornar para que se comportara. ¿Y sí lo hizo?

SEBASTIAN: Si supieras el escándalo que armo en la oficina del señor. Para empezar, llegue casi veinte minutos tarde. Él se compadeció de mí y cedió a entrevistarme porque vio que la niña estaba conmigo. Durante la primera mitad de la entrevista, Isa se comportó muy bien donde me esperaba en la sala de espera.

VICTORIA: ¿Cómo la dejaste sola ahí esperándote?

SEBASTIAN: No, no se la encargue a la recepcionista. Total, ya casi terminaba de entrevistar cuando de pronto se escuchamos un estrépito que vino del otro lado de la puerta. Corrimos a ver qué pasaba, y encontramos a Isa entre los trozos del logotipo de la empresa. Cuando le pregunté qué había sucedido, lo único que me pudo responder fue, <>.

VICTORIA: Dios mío, que barbaridad. Mi hija no se comporta de esa manera. Parce como si estuvieras hablando de otra niña. Hay que castigarla.

SEBASTIAN: No Victoria. Está bien. Al señor se le hizo tan gracioso que me ofreció el puesto en ese mismo instante. Quedé en hablarles el lunes por la tarde para confirmar. Quería platicar contigo al respecto.

VICTORIA: ¡Felicidades! Me parece muy bien Sebastián. ¿Te parece si dejamos esa conversación para más tarde? Isabela debe de tener hambre y a mí también me gustaría cenar algo. (SEBASTIAN muy quitado de la pena acepta y se prepara para cenar) Ah, antes de que se me olvide, podrías hacerme el favor de pasar a depositar el cheque por la mañana. (VICTORIA saca el cheque de su bolso y se lo da a SEBASTIAN).

SEBASTIAN: Claro que sí. (Al ver la cantidad del cheque SEBASTIAN queda anonadado y voltea a ver a VICTORIA) Pero Victoria, ¿Qué es esto?

VICTORIA: (Serenamente. Ella ya había anticipado la reacción de Sebastián) Es mi quincena. Isa, vente a cenar corazón.

ISABELA: Si, mami. (SEBASTIAN, VICTORIA e ISABELA se encuentran sentados en el comedor, listos para cenar)

SEBASTIAN: (Después de haber visto el cheque de Victoria, cambia de opinión sobre regresar a trabajar) Victoria, después de haber visto tu quincena creo que lo mejor será que tu sigas trabajando y yo quedarme en casa; así lograre entender y podre acercarme más a nuestra hija. ¿Aceptarías? (ISABELA con su cara de inocente viendo la reacción de su mamá y VICTORIA con una sonrisa le contesta placenteramente)

VICTORIA: ¡Claro que aceptaría Sebastián!

Tuesday, February 15, 2011

La prueba de fuego

Soy un estudiante de la Universidad de la Conciencia en las grandes alturas, Escuela de Ángeles. O debo decir, era alguna vez. Antes de entrar en los detalles del término de mi muy cercana carrera en Consejería de la Conciencia, supongo que debemos familiarizarnos con ambos términos un poco mejor. Mi nombre es Paolo y angelicar es la profesión en la que nací. Nunca pensé en dedicarme a algo más, pues vengo de una línea larga de Grandes Angeleadores que se jactan de personalidades como la madre Teresa, Gandhi y Martin Luther King, Jr., para nombrar algunos.

¿Qué es el acto de angelicar se puede preguntar? Simplemente, se podría decir que el que angelica toma el rol de ser la parte moral en uno mismo que te hace hacer las cosas correctas. Ustedes saben…ese pequeño ángel que se asoma sobre su hombro. Mi mejor amigo, Fabián, por otra parte… bueno…. él está en la Escuela de Diablos. Hemos sido los mejores cuates desde que convivimos en el jardín de niños a la edad de 5 años.

(Sí, vamos a la escuela, también, como tú, sólo que nos enfocamos más en las humanidades que en las ciencias o matemáticas. La manera en la que lo pensamos es que existen dos opciones cuando se encuentra en la bifurcación del camino: el ángel o el diablo. El tipo de decisión que uno toma, depende del calibre que uno tiene; nosotros sólo los ayudamos a que consideren sus opciones. Nuestra meta es entender a los humanos para estudiar los patrones de conducta que les han dejado sus antepasados (y los nuestros) e intentar darles una oportunidad para un mejor futuro. Por supuesto, cada acción tiene una consecuencia y no podemos ser responsables por una vida que no resulte ser de gran provecho.)

Dicho así, puede parecer un poco extraño que un ángel y un diablo podrían terminar, sobre todo, como los mejores amigos, pero realmente no es imposible. Incluso, tenemos una dualidad en nuestra naturaleza; y así como a los bomberos se les entrena para ignorar su instinto de correr lejos de un edificio en llamas, a nosotros se nos entrena para no dejar nuestro mantra una vez que comenzamos un trabajo. Aunque…cuando se refiere a los asuntos personales, actuamos como cualquier otra persona.

Ahora, la historia de cómo sucedió el término de mi carrera. Fabián era siempre lo contrario de mí: guapo, alto, popular, atrevido y bueno con las mujeres. No me lo tomen a mal, no estoy tan feo, pero el ser un sabiondo no atrae a las chicas tanto como uno que siempre rompe las reglas. Naturalmente, Araceli—la muchacha más deseada y más maravillosa de nuestra escuela y miembro angelical—comenzó a demostrar un interés romántico en Fabián y no es difícil de creer que dentro de poco, eran inseparables.

¿Yo? Pues bien, al principio concentré toda la energía de mis sentimientos—de celos, desilusión y abandono—al terminar mi último año en la escuela. Había un montón de distracciones a mi alrededor sin tener que preocuparme de mi indignada esperanza de encontrar el verdadero amor. Pero el tiempo pasó rápido y las cosas no eran tan malas. Fabián, Araceli y Yo conseguimos llevarnos bien cuando al fin decidieron que el mundo existía fuera de su propio enamoramiento. Nos apodamos "el trío" y hacíamos todo junto.

Sin pensarlo, el tiempo transcurrió tan rápido que los exámenes finales ya estaban a la vuelta de la esquina. Desde el principio me dediqué a mis estudios y ahora tenía todo el tiempo libre para mi graduación. Fabián y Araceli por otra parte, no estaban en la misma situación así que cuando Araceli me pidió que la ayudara yo estaba dispuesto.

La ayudaba todos los días por una hora y media después de las clases. Después de tres semanas, ella pudo entender todo mucho mejor de lo que yo lo hubiera podido hacer. Era maravilloso ver su transformación ante mis ojos; su confianza y el encanto eran paralelos a su competencia. Terminé enamorándome de ella con un amor tan enfermizo y no correspondido. O así lo sentía yo.

La última noche en que la vi, repasábamos para su examen final de antropología para el día siguiente. Ella hablaba de la evolución, cuando de repente se quedó en silencio y deteniendo su mirada fija en mis ojos. << ¿Crees que los humanos somos los únicos con la capacidad de evolucionar? >> Me preguntó con una expresión en su mirada que no podía descifrar. <<Por supuesto que no, >> respondí, <<prácticamente cualquier ser animado desde los monos hasta las bacterias son capaces. >> Con sus mejillas encendidas y avergonzada por mi respuesta, bajó su mirada. <<Lo sé, >> mirando hacia arriba. <<Me refería a la capacidad de otras cosas…como la inteligencia, la fe…o los sentimientos, >> respondió tocando mis dedos delicadamente. Se me cortó la respiración al darme cuenta de lo que estaba sucediendo. Antes de que lo pudiéramos asimilar, me encontraba abrazado apasionadamente junto ella, con sus labios tocando levemente los míos. Y así fue cuando lo supe: ¡esto no estaba bien! Inmediatamente, me separé de ella, asustándola, y salí corriendo del cuarto, ofreciéndole mis disculpas, tratando de no mirarla en los ojos.

Al día siguiente, me llamaron para avisarme que me estaban expulsando de la Escuela de Ángeles. Aparentemente, había reprobado el último
examen. La imposibilidad de ser imparcial para hacer lo que era correcto bajo circunstancias que se referían a la moralidad y lealtad me descalificaba para convertirme en un ángel, me dijeron. Araceli no era una estudiante, sólo era alguien que fue pagada para ponerme a prueba. Supuestamente, todos pasan por una especie de prueba especial antes de graduarse de la Universidad de la Conciencia, y la tentación de Araceli fue la mía.

Fabián con el tiempo me perdonó, después de todo él asistía la Escuela de Diablos y así como a mí, Araceli le hizo el mismo juego. O mejor, debería de decir que estuvo en la Escuela de Diablos. Al darse cuenta de lo que sucedió entre yo y Araceli, se indignó; decidió convertirse en un ángel para dedicar su vida a prevenir que otros pasaran por su experiencia.

¿Y Yo? Bueno, me convertí en un ingeniero.

Historia del hombre que se convirtió en perro

La <<Historia del hombre que se convirtió en perro>> es una obra desempeñada por una actriz y actores 1, 2 y 3. Juntos, cuentan la historia de cómo un hombre, quien es representado por el actor 1, se convierte en perro. El hombre busca trabajo en una fábrica para poder soportar a su mujer, quien es personificada por la actriz. Cuando ahí, le dicen al hombre que simplemente no hay vacantes. Les ruega que le ofrezcan empleo, y es cuando le informan que al sereno de la fábrica se le murió el perro la noche anterior; si quiere empleo, el único puesto era de perro de guardia. Por necesidad, él acepta de mala gana. Dentro de poco, se va acostumbrando a la vida de perro y empieza a ladrar, vivir en casilla y hasta caminar en cuatro patas como uno, pero el hombre está triste con esta vida. Le habían prometido al hombre que <<apenas un obrero se jubilara, muriera o fuera despedido>> le darían su puesto, pero cuando vienen a ocurrir, no le dan nada, entonces abandona el trabajo. Vuelve a buscar empleo y otra vez, lo único que consigue es oficio de perro, sólo que esta vez le pagarán más, y acepta. Sin embargo, el aumento de sueldo no rinde para pagar la renta ni comprar suficiente comida. Un día la mujer del hombre le llora porque cree que está embarazada y dice que tiene miedo que sea un perro. El hombre se mortifica por estas noticias y la deja, luego volviéndose deprimido y borracho. Un hombre que se apiade de él lo intenta obligar a que se pare en los dos pies, ya que anda corriendo por todos lados en las cuatro patas; desafortunadamente, él sólo le ladra y lo muerdo porque el daño está hecho. Cuando sus amigos le preguntan a la mujer cómo o dónde está el hombre, ella sólo puede responder <<No sé…En la perrera>>.

En esta obra, la transformación del hombre en perro simboliza la conformidad que les ocurre a miembros de la sociedad por necesidad de trabajo. Un ejemplo de cómo sucede este tipo de conversión es evidente si examinas el cargo de militar. Una persona que entra al Ejército tal vez lo hace porque no tiene otra opción, no necesariamente porque lo desea—las opiniones y el temperamento de esa persona pueden ser la antítesis de los militares; pero al completar el entrenamiento militar, esa persona pasa por una metamorfosis mental—se convierte (o conforma) a ser soldado. La doctrina de vida que lleva es distinta a la que antes llevaba, lo que causa un sentimiento de alienación entre esa persona y sus queridos. Las amistades y parientes de esta persona ven el cambio en él y sienten que ya no lo conocen, al igual que esa persona siente que nadie lo entiende, y es más probable que se deprimirá, así como el hombre de la obra. Claro que esto no sólo les pasa a los militares; hay demasiada gente infeliz con su trabajo, especialmente en los estados unidos, quienes no tienen más remedio que conformarse a lo que hacen, o sufrir desempleo.

Tuesday, February 8, 2011

El delantal blanco

    La obra "El delantal blanco" es una conversación entre una señora de plata y su empleada, una moza de casi veintiún años que viene a trabajar desde el campo. En la escena, están en una playa con Alvarito, el hijo de la señora y muy pronto el lector se da cuenta de lo gacho que la señora trata a la empleada. Cada respuesta o comentario que le hace es una grosería que expone lo cerrada que es. Cuando la empleada comenta que Alvarito se comporta muy peleador, ella le culpa al padre del niño porque dice que tiene la personalidad dominante de él; pero pronto nos percatamos que Alvarito heredó la personalidad de su madre. La señora le hace el comentario maleducado de que ella sabe que la vida de los inquilinos no está mal porque les sobra alimentos para vender y hasta a veces tienen vacas, entonces "¿Qué más quieren?". Dice que si tiene suficiente dinero para comprar sus revistas, no le pagan mal. También le habla acerca del matrimonio y como la plata es lo que distingue a las dos. Luego agrega que la clase es hasta más importante que la plata porque no se puede comprar, sólo es inherente. Ella declara que "podría vivir en una pocilga y todos se darían cuenta de que" es alguien. La empleada es muy correcta y se pone de acuerdo con ella por obligación. La señora está convencida de que "debe ser diferente la forma como miran a los demás, como se sienten ellos mismos…" los que se visten de manera distinto a ella e insolentemente, le pregunta a la empleada como se ve el mundo detrás de un delantal blanco. Lo que sigue es como un experimento social. La señora le exige a la empleada que le preste su delantal blanco para que pueda ver como se ve el mundo detrás de él. En cambio, la empleada se viste con el blusón de la señora, a su pesar. Inmediatamente, las dos toman el rol de una a la otra, pero dentro de poco la señora se molesta al ver como la empleada se atreve a usar sus cosas y darle órdenes. Se ponen a discutir y de pronto la señora se lanza sobre la empleada cuando se niega a acabar con el "juego". Unos mirones en la playa ven la lucha y como la señora está vestida de empleada, aparente ser que la empleada está atacando a su empleadora. Creen que le ha dado un ataque de histeria y se la llevan. Un caballero distinguido que vio lo que sucedió se queda y le comenta a la empleada que no puede creer que la "empleada" se trató de pasar como ella, "¡Como si no se reconociera a primera vista quien es quien!" La empleada le sigue el corriente y continúa disfrutando la playa.

    La señora me recuerda de una mujer que conocía yo, pero ésta no era rica, sino humilde. Ella también me hacía preguntas acerca de mi trabajo, mi sueldo, que compraba, etc. Las preguntas, aunque sonaban inocentes, las hacía con un aire de envidia que me hacían sentir como que estaba siendo interrogada. Por eso la señora también se me hizo envidiosa. La señora trata a la empleada con disgusto y es evidente que piensa que tiene la vida demasiado fácil. Cree que su trabajo no es difícil, que le pagan bien y que no tiene necesidad de trabajar porque a los inquilinos les sobra cosecha para vender. Esto sugiere que a la señora solamente no le gusta la clase baja porque se queja de pobreza cuando no lo hay. Pero la señora tiene todas esas cualidades porque no trabaja y no parece estar molesta con sí misma. Si a la señora sólo le fastidiara la empleada porque es de otra clase, ella ni le daría el tiempo del día porque no quisiera convivir con "ese tipo de gente". Pero el acto de hacerle preguntas demuestra sus sentimientos que la empleada tiene algo que a ella le hace falta. Algo de la empleada le da envidia porque si no ni le importaría preguntarle nada. Tal vez se siente insegura con sí misma porque ya no tiene la juventud ni libertad que posee la empleada, por eso le hace preguntas sobre esos temas. La vida de la empleada se le hace más alegre que la de ella porque todavía tiene las oportunidades que a ella ya se le escaparon. Por ejemplo, la señora ya está entre los treinta años, casada con un hombre solamente por su dinero, tiene hijo y se queja de estar en vacaciones por tres meses; aunque tiene plata, no tiene bienestar. También los comentarios que hace sobre los inquilinos revelan que le parece que viven las vidas más felices. Así como explica el caballero distinguido, "…los pobres quieren ser ricos, y los ricos quieren ser pobres".

Thursday, February 3, 2011

La prueba de fuego

Soy un estudiante en la Universidad de la Conciencia en las grandes alturas, Escuela de Ángeles. O debo decir, era alguna vez. Antes de entrar en los detalles del término de mi muy cercana carrera en Consejería de la Conciencia, supongo que debemos familiarizarnos con ambos términos un poco mejor. Mi nombre es Paolo y angelicar es la profesión en la que nací. Nunca pensé en dedicarme a algo más, pues vengo de una línea larga de Grandes Angeleadores que se jactan de personalidades como la madre Teresa, Gandhi y Martin Luther King, Jr., para nombrar algunos.

¿Qué es el acto de angelicar se puede preguntar? Simplemente, se podría decir que el que angelica toma el rol de ser la parte moral en uno mismo que te hace hacer las cosas correctas. Ustedes saben…ese pequeño ángel que se asoma sobre su hombro. Mi mejor amigo, Fabián, por otra parte… bueno…. él está en la Escuela de Diablos. Hemos sido los mejores cuates desde que convivimos en el jardín de niños a la edad de 5 años.

(Sí, vamos a la escuela, también, como tú, sólo que nos enfocamos más en las humanidades que en las ciencias o matemáticas. La manera en la que lo pensamos es que existen dos opciones cuando se encuentra en la bifurcación del camino: el ángel o el diablo. El tipo de decisión que uno toma, depende del calibre que uno tiene; nosotros sólo los ayudamos a que consideren sus opciones. Nuestra meta es entender a los humanos para estudiar los patrones de conducta que les han dejado sus antepasados (y los nuestros) e intentar darles una oportunidad para un mejor futuro. Por supuesto, cada acción tiene una consecuencia y no podemos ser responsables por una vida que no resulte ser de gran provecho.)

Dicho así, puede parecer un poco extraño que un ángel y un diablo podrían terminar, sobre todo, como los mejores amigos, pero realmente no es imposible. Incluso, tenemos una dualidad en nuestra naturaleza; y así como a los bomberos se les entrena para ignorar su instinto de correr lejos de un edificio en llamas, a nosotros se nos entrena para no dejar nuestro mantra una vez que comenzamos un trabajo. Aunque…cuando se refiere a los asuntos personales, actuamos como cualquier otra persona.

    Ahora, la historia de cómo sucedió el término de mi carrera. Fabián era siempre lo contrario de mí: guapo, alto, popular, atrevido y bueno con las mujeres. No me lo tomen a mal, no estoy tan feo, pero el ser un sabiondo no atrae a las chicas tanto como uno que siempre rompe las reglas. Naturalmente, Araceli—la muchacha más deseada y más maravillosa de nuestra escuela y miembro angelical—comenzó a demostrar un interés romántico en Fabián y no es difícil de creer que dentro de poco, eran inseparables.

¿Yo? Pues bien, al principio concentré toda la energía de mis sentimientos—de celos, desilusión y abandono—al terminar mi último año en la escuela. Había un montón de distracciones a mi alrededor sin tener que preocuparme de mi indignada esperanza de encontrar el verdadero amor. Pero el tiempo pasó rápido y las cosas no eran tan malas. Fabián, Araceli y Yo conseguimos llevarnos bien cuando al fin decidieron que el mundo existía fuera de su propio enamoramiento. Nos apodamos "el trío" y hacíamos todo junto.

Sin pensarlo, el tiempo transcurrió tan rápido que los exámenes finales ya estaban a la vuelta de la esquina. Desde el principio me dediqué a mis estudios y ahora tenía todo el tiempo libre para mi graduación. Fabián y Araceli por otra parte, no estaban en la misma situación así que cuando Araceli me pidió que la ayudara yo estaba dispuesto.

La ayudaba todos los días por una hora y media después de las clases. Después de tres semanas, ella pudo entender todo mucho mejor de lo que yo lo hubiera podido hacer. Era maravilloso ver su transformación ante mis ojos; su confianza y el encanto eran paralelos a su competencia. Terminé enamorándome de ella con un amor tan enfermizo y no correspondido. O así lo sentía yo.

La última noche en que la vi, repasábamos para su examen final de antropología para el día siguiente. Ella hablaba de la evolución, cuando de repente se quedó en silencio y deteniendo su mirada fija en mis ojos. << ¿Crees que los humanos somos los únicos con la capacidad de evolucionar? >> Me preguntó con una expresión en su mirada que no podía descifrar. <<Por supuesto que no, >> respondí, <<prácticamente cualquier ser animado desde los monos hasta las bacterias son capaces. >> Con sus mejillas encendidas y avergonzada por mi respuesta, bajó su mirada. <<Lo sé, >> mirando hacia arriba. <<Me refería a la capacidad de otras cosas…como la inteligencia, la fe…o los sentimientos, >> respondió tocando mis dedos delicadamente. Se me cortó la respiración al darme cuenta de lo que estaba sucediendo. Antes de que lo pudiéramos asimilar, me encontraba abrazado apasionadamente junto ella, con sus labios tocando levemente los míos. Y así fue cuando lo supe: ¡esto no estaba bien! Inmediatamente, me separé de ella, asustándola, y salí corriendo del cuarto, ofreciéndole mis disculpas, tratando de no mirarla en los ojos.

Al día siguiente, me llamaron para avisarme que me estaban expulsando de la Escuela de Ángeles. Aparentemente, había reprobado el último
examen. La imposibilidad de ser imparcial para hacer lo que era correcto bajo circunstancias que se referían a la moralidad y lealtad me descalificaba para convertirme en un ángel, me dijeron. Araceli no era una estudiante, sólo era alguien que fue pagada para ponerme a prueba. Supuestamente, todos pasan por una especie de prueba especial antes de graduarse de la Universidad de la Conciencia, y la tentación de Araceli fue la mía.

Fabián con el tiempo me perdonó, después de todo él asistía la Escuela de Diablos y así como a mí, Araceli le hizo el mismo juego. O mejor, debería de decir que estuvo en la Escuela de Diablos. Al darse cuenta de lo que sucedió entre yo y Araceli, se indignó; decidió convertirse en un ángel para dedicar su vida a prevenir que otros pasaran por su experiencia.

¿Y Yo? Bueno, me convertí en un ingeniero.

San Manuel Bueno, mártir

    El cuento de "San Manuel Bueno, mártir" es la recolección consignada de Ángela Carballino, quien es la narradora, y se trata del secreto de Don Manuel, el párroco de la aldea Valverde de Lucerna, y cómo ese secreto afecta a Ángela y a su hermano, Lázaro. Ángela empieza por demostrar que bueno sacerdote es Don Manuel, que todos de su pueblo lo creen un santo y nunca faltan la misa. Él siempre presenta todos sus hechos en manera que cada evento sirve como una lección de buen ejemplo para la aldeana y sobre todo se preocupa por la felicidad de sus feligreses. Pero cuando Ángela se confiesa con Don Manuel por primera vez a los dieciséis años, intuye que en él hay una tristeza profunda. Lázaro regresa de América cuando Ángela tiene veinticuatro años y quiere que ella y su mamá se muden a la ciudad. Pronto se percata que no quieren dejar la aldeana más de nada porque no pueden vivir sin el consuelo de Don Manuel. Lázaro, un progresivo que no cree en la religión, se irita de inmediato con Don Manuel porque le parece que él envenena el "campo feudal y medieval" con su "oscura teocracia". Pero entonces se enferma la madre de Ángela y Lázaro, y a su lecho de muerte, Don Manuel le insiste a Lázaro que le promete a su mamá que rezará por ella, y lo hace. Después de la defunción de su madre, Lázaro se encuentra con Don Manuel por las tardes en la orilla del lago donde antes se paseaba él solo. Lázaro aparente tener un cambio de actitud cuando decide cumplir con la parroquia el sacramento de comunión; pero luego le confiese a Ángela que sólo lo hizo para apoyar la ilusión que mantiene Don Manuel para "corroborarle en su fe" al pueblo. Ni él ni Don Manuel son verdaderos creyentes sino que quiere Don Manuel que vivan sus feligreses con sueños de inmortalidad y por consiguiente tener consuelo en la vida que tuvieron "que nacer para morir". Ángela está sacudida y asustada al oír el secreto de Don Manuel y su hermano, y teme por las almas de ellos. Cuando muere Don Manuel, lo hace predicando al pueblo, agarrado de la mano con Blasillo, el idiota del pueblo quien se muere junto con él. Le confía Lázaro a Ángela que Don Manuel le había dado "fe en el consuelo de la vida, fe en el contento de la vida" y lo había curado del progresismo. Poco después, también fallece Lázaro. En su corazón Ángela cree que quizá en sus últimos momentos pudieron ver la verdad de la vida perdurable y sabe que sin embargo los del pueblo sí creen en "San Manuel Bueno, mártir, que sin esperar inmortalidad les mantuvo en la esperanza de ella".

El cuento me conmovió porque toma un espíritu muy único y robusto para poder soportar la fantasía de todo un pueblo cuando a sí mismo no lo pertenece aquella. Don Manuel le confía a Lázaro que está vulnerable a los pensamientos del suicidio, como a su padre antes de él. Él piensa que "nadie debe querer morirse hasta que Dios quiera". Es tan altruista que quiere que nadie más sienta el dolor con el que vive él y por eso hace todo lo que pueda para darles felicidad y esperanza a sus parroquianos. La perspectiva de él es una muy solitaria, y es por eso que siempre tiene que estar haciendo algo para no sentirse tan solo. Me dio mucha pena por él porque en realidad nunca escapa su soledad; aunque comparte su carga con Lázaro y Ángela, ellos no sufren la misma responsabilidad que él siente al tener las vidas de sus fieles en las manos. Él no puede fallar porque el rol de él es una de por vida y sabe que cualquier error de su parte puede arruinar la fe, esperanza y por consiguiente las vidas de sus feligreses. Su consuelo en la vida es poder comunicar con Lázaro y Ángela su íntima doctrina. Lázaro es alguien con quien él puede relacionar y Ángela es con la que él puede tener la esperanza de que lo que hace le servirá a su pueblo, que la causa de él sí prospera. Es irónico que lo consideren para la beatificación porque en realidad no es creyente, pero como declara Lázaro, sí es santo en su propia manera porque él que sí se dedica al bienestar de su aldeana aunque él nunca sentirá la misma tranquilidad.

Tuesday, February 1, 2011

La mujer del juez

    El cuento de "La mujer del juez" empieza por contarnos de Nicolás Vidal, un hombre que tiene pronosticado la muerte por una mujer. En el pueblo donde vive reside el juez Hidalgo quien tiene un "temperamento severo y…terquedad para cumplir la ley"; éste se casa con Casilda, una mujer muy fina quien es dos veces menor que él. Desde el principio del cuento, nos enteramos de que Casilda será la causa de la muerte de Vidal porque él la considera tan insignificante que "llegado el momento [olvida] la predicción que siempre estuvo presente en sus decisiones". Vidal tiene mala fama por ser fugitivo y es jefe de la pandilla más violenta de la región. Sólo tiene un pariente quien es su mamá, una prostituta llamada Juana La Triste. Es por eso que el juez Hidalgo intenta usar a su mamá para atraparlo de una vez. Mete a Juana La Triste en una jaula con sólo un jarro de agua y cuatro guardias para asegurar que nadie le ayude, luego espera que Vidal venga a salvar a su madre cuando grite de sed; pero nunca viene. Casilda enfrenta al juez y con la ayuda de sus hijos, trata de darle agua a Juana La Triste. Eso es cuando él al fin la libera; a Vidal le da mucho gusto porque aparece que el "ganó" hasta al siguiente día cuando oye del suicidio de su madre. Vidal planea vengarse del juez y lo persigue a un balneario de la costa a donde se va en ruta con su familia. El juez se entera de que lo persigue Vidal y huye hacia el siguiente pueblo con su familia, pero su corazón estalla y choca el coche. Casilda esconde a sus hijos en una cueva y espera a Vidal y su pandilla, pensando todo el tiempo en cómo ganar más tiempo para sus hijos. Cuando llega Vidal, está solo y Casilda lo seduce, al principio por necesidad y luego por gratitud tanto que "cuando oyó el ruido lejano de la tropa le rogó que huyera y se ocultara en los cerros". Pero Nicolás no huye y mejor prefiere aceptar su destino por un último beso.

El cambio por el que Vidal y Casilda pasan, expone la realidad de que aunque lo parecemos, no somos tan diferentes del uno a otro. Vidal considera Casilda tan opuesta a sus gustos que ni piensa dos veces en ella como amenazo. Casilda sí ve a Vidal como un amenazo y jamás se imaginaría que pudiera conectar con él en cualquier manera, pero sucede. Para que Casilda se esfuerce tanto en ocupar a Vidal para que no les haga daño a sus hijos y luego para que quiera ayudarlo escapar es un cambio de mentalidad inmenso. Vidal sufre el mismo cambio, aún más enorme. Él vive en soledad toda su vida a propósito porque sabe de su destino mal afortunado. Esta manera de vivir lo cumple por treinta años y parece que no es capaz de cariño porque nunca lo muestra en cualquier aspecto de su vida, si quiera con su madre. Por eso es alarmante que se deje caer por Casilda porque eso sí que es un cambio de mentalidad drástico para él. Este cambio no es racional, sino emocional y psicológico. Aunque son diferentes en estilo de vida y personalidad tienen un punto en común poderoso que los une. Lo irónico es que al fin del cuento, Casilda resulta ser más peligrosa para Vidal que él para ella. Casilda le ofrece a Vidal algo que jamás había experimentado en toda su vida de violencia y soledad para evitar éstos en su propia vida; y para Vidal es irresistible porque aunque le cueste la vida, al fin ya no está solo.