Tuesday, February 15, 2011

Historia del hombre que se convirtió en perro

La <<Historia del hombre que se convirtió en perro>> es una obra desempeñada por una actriz y actores 1, 2 y 3. Juntos, cuentan la historia de cómo un hombre, quien es representado por el actor 1, se convierte en perro. El hombre busca trabajo en una fábrica para poder soportar a su mujer, quien es personificada por la actriz. Cuando ahí, le dicen al hombre que simplemente no hay vacantes. Les ruega que le ofrezcan empleo, y es cuando le informan que al sereno de la fábrica se le murió el perro la noche anterior; si quiere empleo, el único puesto era de perro de guardia. Por necesidad, él acepta de mala gana. Dentro de poco, se va acostumbrando a la vida de perro y empieza a ladrar, vivir en casilla y hasta caminar en cuatro patas como uno, pero el hombre está triste con esta vida. Le habían prometido al hombre que <<apenas un obrero se jubilara, muriera o fuera despedido>> le darían su puesto, pero cuando vienen a ocurrir, no le dan nada, entonces abandona el trabajo. Vuelve a buscar empleo y otra vez, lo único que consigue es oficio de perro, sólo que esta vez le pagarán más, y acepta. Sin embargo, el aumento de sueldo no rinde para pagar la renta ni comprar suficiente comida. Un día la mujer del hombre le llora porque cree que está embarazada y dice que tiene miedo que sea un perro. El hombre se mortifica por estas noticias y la deja, luego volviéndose deprimido y borracho. Un hombre que se apiade de él lo intenta obligar a que se pare en los dos pies, ya que anda corriendo por todos lados en las cuatro patas; desafortunadamente, él sólo le ladra y lo muerdo porque el daño está hecho. Cuando sus amigos le preguntan a la mujer cómo o dónde está el hombre, ella sólo puede responder <<No sé…En la perrera>>.

En esta obra, la transformación del hombre en perro simboliza la conformidad que les ocurre a miembros de la sociedad por necesidad de trabajo. Un ejemplo de cómo sucede este tipo de conversión es evidente si examinas el cargo de militar. Una persona que entra al Ejército tal vez lo hace porque no tiene otra opción, no necesariamente porque lo desea—las opiniones y el temperamento de esa persona pueden ser la antítesis de los militares; pero al completar el entrenamiento militar, esa persona pasa por una metamorfosis mental—se convierte (o conforma) a ser soldado. La doctrina de vida que lleva es distinta a la que antes llevaba, lo que causa un sentimiento de alienación entre esa persona y sus queridos. Las amistades y parientes de esta persona ven el cambio en él y sienten que ya no lo conocen, al igual que esa persona siente que nadie lo entiende, y es más probable que se deprimirá, así como el hombre de la obra. Claro que esto no sólo les pasa a los militares; hay demasiada gente infeliz con su trabajo, especialmente en los estados unidos, quienes no tienen más remedio que conformarse a lo que hacen, o sufrir desempleo.

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