Tuesday, April 19, 2011

Alumnos de tercer grado con un futuro en el sistema de penitenciaría


En Texas, es obligatorio de acuerdo con la ley que un niño de tercer grado pase el examen de Texas Assessment of Knowledge and Skills (TAKS) acerca de la materia de lectura para ser promovido al cuarto grado. Los estudiantes quienes reprueban el examen pueden apelar al Grade Placement Committee (GPC) que determina si satisface los requisitos para ser promovido (Texas Education Agency - Student Success Initiative). Sin embargo, en Texas, el sistema de penal prevé el crecimiento de reos examinando las calificaciones del TAKS de niños del tercer grado—el número de estudiantes que reprueba el examen es usado para pronosticar cuántas camas adicionales se van a necesitar en el futuro. Un niño del tercer grado que reprueba el TAKS es más probable de terminar en el sistema de penitenciaría; él o ella siente un estigma que sicológicamente lo predispone a dejar los estudios, y es agravado si no tiene un sistema de apoyo en su hogar.

Estadísticas demuestran que estudiantes con padres que se involucran en sus estudios son más probables de completar su educación secundaria que de éstos cuyos padres no están involucrados (Parental Involvement in Schools). Cuando un estudiante no cuenta con el apoyo familiar, la probabilidad de que el estigma psicológico lo superará es incrementado. El estudiante experimenta lo que se conoce como la reacción social, una teoría sociológica desarrollada por Howard S. Becker; ésta sugiere que el comportamiento de un individuo es influido por lo que perciben de él los que lo rodean (Labeling Theory). El niño puede ser capaz de tener éxito, pero si es identificado como un fracaso por otros, reconocerá la actitud y por consiguiente alterará su propio concepto. Esta teoría es relacionada a la profecía autocumplida, la teoría que la creencia que algo sucederá, causará que verdaderamente ocurra (Self-fulfilling prophecy). El estudiante se queda atrapado en un ciclo interminable de fracaso: él anticipa que fracasará, sus compañeros anticipan que fracasará, los maestros anticipan que fracasará y los padres anticipan que fracasará. En trayecto de su educación académica, al tener un concepto negativo de sí mismo que es destinado a fracasar, esta creencia del estudiante finalmente se manifesta en el abandono de la escuela.

Si un estudiante de tercer grado es retenido por su calificación en el TAKS, es porque reprobó el examen tres veces. No solamente se siente apenado por haber estado retenido, también siente el desánimo de fracaso tras fracaso. Según Jack Jennings, el presidente del Centro sobre la Política de la Educación en Washington, D.C., cuando un estudiante es retenido, es reconocido como el bobo de la clase por sus compañeros (Garza). Esto afecta cómo se percibe él mismo, lo cual hace que pierda la confianza en sí mismo y se convierta en una persona fracasada. De acuerdo con un estudio realizado por la Asociación Nacional de Sicólogos de la Escuela, estudiantes que han sido retenidos son 2 a 11 veces más probables de dejar la escuela que los que no han sido, especialmente las minorías. Ellos también tienden a ser alumnos problema, actúan con agresión, son diagnosticados con desordenes de conducta, y tienen una historia de suspensión o expulsión (Anderson).

Los estudiantes que reprueban el TAKS y que son promovidos al siguiente grado sólo celebran una victoria agridulce: por un lado, se les permite seguir al siguiente grado con todos sus amigos, lo que es conocido como una promoción social; por otro lado, sienten culpabilidad por la vergüenza de haber reprobado el TAKS tres veces. Sin mencionar que van a batallar al tratar de trabajar en un nivel más alto, cuando ya están atrasados. Aparte de esto, ellos reciben <> que los hace ver al resto de la clase como estudiantes que necesitan instrucción especial (Texas Education Agency - Program Evaluation). El alumno se rodea de compañeros que saben que él o ella no está en el mismo nivel. Esta actitud es percibida por el alumno, y continúa la escuela pensando que nunca será tan bueno como sus compañeros. Más adelante, el estudiante se percata que tan atrasado está, esto lo hace pensar que no vale la pena continuar estudiando y finalmente deja de asistir a la escuela.

De acuerdo a la Asociación de la Investigación del Desarrollo Intercultural, las escuelas preparatorias públicas en Texas perdieron 119,836 estudiantes en el ciclo 2009-10 de los cuales 76,991 fueron hispanos, 20,416 anglos y 20,051 afroamericanos (IDRA Releases). Estudio sobre estudio ha demostrado que aquéllos que se salen de la escuela son más susceptibles a terminar en el sistema de prisiones—ocho veces más alto que los que se gradúan de las escuelas preparatorias (Schwartz). El récord indica que en el año 2008, el 82% de la población de reos en los Estados Unidos era formada de los que abandonaron el sistema escolar (Chavez III). Estas estadísticas presentan un futuro sombrío para los estudiantes del tercer grado que no tienen apoyo de los padres y empiezan la caída hacia el abismo por haber reprobado el TAKS. El alumno es tachado como un fracaso y se convence a sí mismo hasta que por último cumple la profecía autocumplida y abandona los estudios.

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