Tuesday, February 15, 2011

La prueba de fuego

Soy un estudiante de la Universidad de la Conciencia en las grandes alturas, Escuela de Ángeles. O debo decir, era alguna vez. Antes de entrar en los detalles del término de mi muy cercana carrera en Consejería de la Conciencia, supongo que debemos familiarizarnos con ambos términos un poco mejor. Mi nombre es Paolo y angelicar es la profesión en la que nací. Nunca pensé en dedicarme a algo más, pues vengo de una línea larga de Grandes Angeleadores que se jactan de personalidades como la madre Teresa, Gandhi y Martin Luther King, Jr., para nombrar algunos.

¿Qué es el acto de angelicar se puede preguntar? Simplemente, se podría decir que el que angelica toma el rol de ser la parte moral en uno mismo que te hace hacer las cosas correctas. Ustedes saben…ese pequeño ángel que se asoma sobre su hombro. Mi mejor amigo, Fabián, por otra parte… bueno…. él está en la Escuela de Diablos. Hemos sido los mejores cuates desde que convivimos en el jardín de niños a la edad de 5 años.

(Sí, vamos a la escuela, también, como tú, sólo que nos enfocamos más en las humanidades que en las ciencias o matemáticas. La manera en la que lo pensamos es que existen dos opciones cuando se encuentra en la bifurcación del camino: el ángel o el diablo. El tipo de decisión que uno toma, depende del calibre que uno tiene; nosotros sólo los ayudamos a que consideren sus opciones. Nuestra meta es entender a los humanos para estudiar los patrones de conducta que les han dejado sus antepasados (y los nuestros) e intentar darles una oportunidad para un mejor futuro. Por supuesto, cada acción tiene una consecuencia y no podemos ser responsables por una vida que no resulte ser de gran provecho.)

Dicho así, puede parecer un poco extraño que un ángel y un diablo podrían terminar, sobre todo, como los mejores amigos, pero realmente no es imposible. Incluso, tenemos una dualidad en nuestra naturaleza; y así como a los bomberos se les entrena para ignorar su instinto de correr lejos de un edificio en llamas, a nosotros se nos entrena para no dejar nuestro mantra una vez que comenzamos un trabajo. Aunque…cuando se refiere a los asuntos personales, actuamos como cualquier otra persona.

Ahora, la historia de cómo sucedió el término de mi carrera. Fabián era siempre lo contrario de mí: guapo, alto, popular, atrevido y bueno con las mujeres. No me lo tomen a mal, no estoy tan feo, pero el ser un sabiondo no atrae a las chicas tanto como uno que siempre rompe las reglas. Naturalmente, Araceli—la muchacha más deseada y más maravillosa de nuestra escuela y miembro angelical—comenzó a demostrar un interés romántico en Fabián y no es difícil de creer que dentro de poco, eran inseparables.

¿Yo? Pues bien, al principio concentré toda la energía de mis sentimientos—de celos, desilusión y abandono—al terminar mi último año en la escuela. Había un montón de distracciones a mi alrededor sin tener que preocuparme de mi indignada esperanza de encontrar el verdadero amor. Pero el tiempo pasó rápido y las cosas no eran tan malas. Fabián, Araceli y Yo conseguimos llevarnos bien cuando al fin decidieron que el mundo existía fuera de su propio enamoramiento. Nos apodamos "el trío" y hacíamos todo junto.

Sin pensarlo, el tiempo transcurrió tan rápido que los exámenes finales ya estaban a la vuelta de la esquina. Desde el principio me dediqué a mis estudios y ahora tenía todo el tiempo libre para mi graduación. Fabián y Araceli por otra parte, no estaban en la misma situación así que cuando Araceli me pidió que la ayudara yo estaba dispuesto.

La ayudaba todos los días por una hora y media después de las clases. Después de tres semanas, ella pudo entender todo mucho mejor de lo que yo lo hubiera podido hacer. Era maravilloso ver su transformación ante mis ojos; su confianza y el encanto eran paralelos a su competencia. Terminé enamorándome de ella con un amor tan enfermizo y no correspondido. O así lo sentía yo.

La última noche en que la vi, repasábamos para su examen final de antropología para el día siguiente. Ella hablaba de la evolución, cuando de repente se quedó en silencio y deteniendo su mirada fija en mis ojos. << ¿Crees que los humanos somos los únicos con la capacidad de evolucionar? >> Me preguntó con una expresión en su mirada que no podía descifrar. <<Por supuesto que no, >> respondí, <<prácticamente cualquier ser animado desde los monos hasta las bacterias son capaces. >> Con sus mejillas encendidas y avergonzada por mi respuesta, bajó su mirada. <<Lo sé, >> mirando hacia arriba. <<Me refería a la capacidad de otras cosas…como la inteligencia, la fe…o los sentimientos, >> respondió tocando mis dedos delicadamente. Se me cortó la respiración al darme cuenta de lo que estaba sucediendo. Antes de que lo pudiéramos asimilar, me encontraba abrazado apasionadamente junto ella, con sus labios tocando levemente los míos. Y así fue cuando lo supe: ¡esto no estaba bien! Inmediatamente, me separé de ella, asustándola, y salí corriendo del cuarto, ofreciéndole mis disculpas, tratando de no mirarla en los ojos.

Al día siguiente, me llamaron para avisarme que me estaban expulsando de la Escuela de Ángeles. Aparentemente, había reprobado el último
examen. La imposibilidad de ser imparcial para hacer lo que era correcto bajo circunstancias que se referían a la moralidad y lealtad me descalificaba para convertirme en un ángel, me dijeron. Araceli no era una estudiante, sólo era alguien que fue pagada para ponerme a prueba. Supuestamente, todos pasan por una especie de prueba especial antes de graduarse de la Universidad de la Conciencia, y la tentación de Araceli fue la mía.

Fabián con el tiempo me perdonó, después de todo él asistía la Escuela de Diablos y así como a mí, Araceli le hizo el mismo juego. O mejor, debería de decir que estuvo en la Escuela de Diablos. Al darse cuenta de lo que sucedió entre yo y Araceli, se indignó; decidió convertirse en un ángel para dedicar su vida a prevenir que otros pasaran por su experiencia.

¿Y Yo? Bueno, me convertí en un ingeniero.

1 comment:

Unknown said...

Soy SIN ARTICULOun estudiante de la Universidad de la Conciencia en las grandes alturas, Escuela de Ángeles. O debo decir, era alguna vez. Antes de entrar en los detalles del término de mi muy cercana carrera en Consejería de la Conciencia, supongo que debemos familiarizarnos con ambos términos un poco mejor. Mi nombre es Paolo y FALTA COMILLAS<> es la profesión en la que nací. Nunca pensé en dedicarme a algo más, pues vengo de una línea larga de Grandes Angeleadores que se jactan de personalidades como la madre Teresa, Gandhi y Martin Luther King, Jr., para nombrar A algunos.

¿Qué es el acto de angelicar(?), se puede preguntar.(?) Simplemente, se podría decir que el que angelica toma el rol de ser la parte moral DEen uno mismo que LEte MOTIVA A hace hacer las cosas correctas. Ustedes saben…ese pequeño ángel que se asoma sobre su hombro. Mi mejor amigo, Fabián, por otra parte… bueno…. él está en la Escuela de Diablos. Hemos sido los mejores cuates desde que convivimos en el jardín de niños a la edad de 5 años.

(Sí, vamos a la escuela, también, como tú, sólo que nos enfocamos más en las humanidades que en las ciencias o matemáticas.(FALTA CERRAR EL PARENTESIS) La manera en la que lo pensamos es que existen dos opciones cuando se encuentra en la bifurcación del camino: el ángel o el diablo. El tipo de decisión que uno toma, depende del calibre que uno tiene; nosotros sólo los ayudamos a que consideren sus opciones. Nuestra meta es entender a los humanos para estudiar los patrones de conducta que les han dejado sus antepasados (y los nuestros) e intentar darles una oportunidad para un mejor futuro. Por supuesto, cada acción tiene una consecuencia y no podemos ser responsables por una vida que no resulte ser de gran provecho.)


¿Y Yo? Bueno, me convertí en un ingeniero.
QUE CREATIVIDAD...QUE INTERESANTE FINAL! BIEN...
95
JTAMEZ