En la historia de <<Las medias rojas>> conocemos a Ildara—una muchacha humilde y bonita con ojos <<golosos de vivir>> y sueños muy grandes—y a su papa, el tío Clodio—un hombre entrado en edad a quien le importa más su tierra que a su hija. Ildara entra con un haz de leña para preparar fuego y el tío Clodio ni levanta la mirada para responder a su presencia, sino sigue con la tarea de picar y liar un cigarro. Ildara se encarga de hacer la comida y de activar la leña que suelta una humareda acre por estar húmeda. Mientras Ildara sopla la llama, el tío observa que ella tiene puestas unas medias rojas. Cuando el tío le pide cuenta de las medias, Ildara le miente, diciéndole que vendió unos huevos al abade para comprarlas. Sin embargo, su papá se da cuenta de la mentira porque las gallinas no ponen y con un furor, la empieza a golpear. Ildara << [defiende] su belleza>> porque tiene organizado un viaje a países lejanos para escapar de su vida de labradora; las medias rojas se las había comprado con el dinero adelantado que le proporcionó el gancho encargado del viaje. El tío Clodio se niega a permitir que Ildara lo deje solo <<como viudo, casi imposibilitado de cultivar la tierra…a la cual profesaba un cariño maquinal, absurdo, >> y prefiere hasta matarla antes de aceptarlo; de esa manera, la aporrea hasta que ella ve <<como un cielo estrellado, miles de puntos brillantes.>> Al final de la historia, Ildara se queda tuerta, sin algunos dientes y sin cumplir sus sueños para escapar de una vida de maltratos porque <<Los que allá vayan, han de ir sanos, válidos, y las mujeres, con sus ojos alumbrando y su dentadura completa…>>
Esta historia me impactó porque demuestra como a veces la vida puede ser determinada por cosas que aparentan ser insignificantes. Hoy en día ¿quién pensará que un par de medias rojas podría cambiar tan drásticamente su futuro? Seguramente, Ildara no pensó que las medias arruinarían sus sueños de escapar la vida de campesina o nunca se las hubiera puesto. Lamentablemente, decisiones pequeñas que tomamos en nuestras vidas algunas veces pueden tener como consecuencia accidentes, desgracias y hasta la muerte. Hace unos años, yo tuve una compañera en la preparatoria, muy amable y prometedora, igual que Ildara, muy ansiosa de vivir. Desafortunadamente, una noche ella se detuvo en una gasolinera después del trabajo por unos Cheeto's y leche con chocolate. Nadie supo como ocurrió, pero un hombre que le había pedido que lo llevara a su casa, terminó secuestrándola de la gasolinera y después la asesinó. Nunca podré quitar de mi mente que los Cheeto's y leche con chocolate fueron causantes de su tragedia, aunque sé que éste no fue el caso; obviamente, fue la culpa del hombre, que ahora está sirviendo una cadena perpetua por el asesinato. Pero igual como las medias rojas en este cuento son simbólicas de los sueños extinguidos de Ildara, también los Cheeto's y leche con chocolate me parecen simbólicas a la vida corta de mi amiga.
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